Osteoporosis y aceite de oliva. La relación entre ambos supone una especie de combate desigual, en el que -afortunadamente para nosotros- la enfermedad sale perdiendo por alto margen. El responsable directo es un componente específico del aceite de oliva, sobre el que hicimos referencia hace unos días: la oleopureína.

Un estudio publicado hace un tiempo ya, en “Osteoporosis International” revela que uno de los principales componentes del aceite de oliva, la oleuropeina, contribuye a estimular la salud ósea. De hecho el compuesto es capaz de potenciar la formación de osteoblastos a partir de las células madre de la médula ósea y disminuyendo la de adipocitos o células grasas.

Los datos aportados por el estudio sugieren que la ingesta de oleuropeína conseguiría impedir la pérdida ósea asociada al envejecimiento y osteoporosis. Pero los resultados del estudio avanzan un paso más, aportando revelaciones casi asombrosas.

Se asevera además, que la oleuropeína contenida en el aceite de oliva podría ser utilizada como un fármaco o nutriente ampliando el abanico de acciones del aceite de oliva sobre el esqueleto humano. Además, estos beneficios se suman a  sus conocidos efectos anti inflamatorios, antinfecciosos, de protección cardiovascular y anticancerígenos, entre otros.

Fuente:  Natural Products Insider

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