De los innumerables beneficios de incluir el aceite de oliva en nuestra dieta, hablamos, por cierto, todo el tiempo. Pero existen algunas pautas que nos permiten optimizar sus ventajas o, desde otra perspectiva, algunos “trucos” para asegurar que sus beneficios resulten tal como los esperamos.

A partir de hoy, y en una serie de dos posts, comienzo a compartirte algunos de ellos. No dejes de tomar nota, teniendo en cuenta incluso, que suelen ser válidos para otros tipos de aceites comenstibles.

  • Nunca conviene mezclar un aceite nuevo con uno ya usado. Esta situación suele darse especialmente en el caso de aceites utilizados para frituras. Ten cuidado, lo que a primera vista puede parecerte un ahorro, no lo será después en términos de salud.
  • Tampoco conviene mezclar el aceite proveniente de fruto (en este caso el de oliva) con aceites proevenientes de semillas (girasol, maíz etc.). El problema es que poseen diferentes puntos de humo. El de oliva soporta mayor rango de temperatura que los otros y lo que sucede al mezclarlos es que uno quema al otro. Como consecuencia se producen sustancias irritantes que, por si fuera poco, pueden resultar tóxicas.

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